Así como la hermosa hija del Gran Visir, contaba cuentos por la noche
a su esposo el sultán, eso es lo que tú haces con tu hada.
Cuentos y más cuentos, falsas promesas, falsas ilusiones,
sólo palabras vacías que se pierden en el espacio.
Excusas y más excusas, sólo para retenerla en tu propio beneficio,
ella es tu pasatiempo favorito.

Eres un egoísta en los sentimientos, sólo piensas en tí mismo,
en recibir amor, cariño, atención, pero no eres capaz
de dar los mismos sentimientos, no te da la gana.
Se puede ser despistado, porque nadie somos perfectos, pero de ahí
a despreciar a una persona, a tu hada, va un abismo. Eres muy desconsiderado.
Porque es tu hada, no todo el mundo, no la metas en el mismo saco.
Ella está en tu corazón, tú la tienes en el tuyo? ya lo duda...
Te da miedo la valentía de ella? Cómo TU te puedes acobardar y no aprender de ella?
Sufre porque no quiere pensar mal, en su corazón no hay maldad,
y en su cabeza no entra la ruindad.
Espera una respuesta, una explicación, aunque ya a estas alturas no la convenza.
pero sólo quiere saber, bien o mal, pero saber...

No se le puede hacer tanto daño a un corazón de cristal, un corazón
que tú bien sabes ha tenido que hacer frente a muy duras batallas,
guerras que ha ganado como una buena luchadora, como una gran guerrera que es.
Tan sólo por eso, y por lo que te cuida deberías de abrirla tu corazón ya
y dejar de tener miedo, ella solo quiere tu felicidad y que la quieras.
Sólo pide eso.
Las Mil y una Noches tienen su final, en que el sultán nunca volvió a desconfiar de las mujeres.
Su bella esposa con sus HECHOS así lo demostró.
