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| Cydonia oblonga. Membrillero. Foto de Manuel. |
Este sábado trajinando en la cocina, como no puede ser de otra manera, al ir a coger el salero del armario con la mano izquierda, porque para algo soy ambidiestra, hice un giro raro con el cuerpo y me dio un latigazo que me quedé como La Estatua de la Libertad, pero con el dichoso salerito en la mano. Como pude bajé el brazo despacio y me tumbé en el sofá del salón, que es lo que más cerca tengo, entre quejíos y no de flamenco. Mi Manuelillo del alma, al escucharme, se puso de los nervios y empezó a buscarme por toda la casa, que es como la de David el Gnomo. Pasó tres veces por delante del sofá sin verme. Yo con los ojos cerrados por el dolor y sin apenas poder hablar, me decía para mis adentros: pero qué hace este hombre, si estoy aquí.
Al cabo del rato, ya dio conmigo, menos mal, y le pedí que me alcanzara el móvil para llamar al fisio, porque parece que si puedo hablar y hacer algo, me encuentro mejor, esa es la sensación que tengo. Me dio para dos horas después y de urgencias porque ya tenía el día completo. Estuve todo ese rato quietecita y preguntándole a mi Manuel, que si no me encontraba o qué.
- Te escuchaba pero no te veía, y buscándote por toda la casa.
Ya pensaba que te habías caido por una ventana.
- ¡ Sí hombre ! No tengo otra cosa qué hacer, que caerme desde un cuarto piso, quejarme y que me escuches.
¡ Qué cosas tiene mi pixín ! Y es que se ataca ràpido, pero con sus cuidados y mimos, ahora me encuentro estupendamente, y es que es tan dulce o más, como este bonito membrillero que os muestro en la foto.
Gracias mi vida por cuidarme. Soy muy afortunada de tenerte a mi lado. Doy las gracias al Cielo por ponerte en mi vida. Te Quiero Mucho y Más.
| Alimenta tu alma de amor, y tus miedos morirán de hambre |


