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| Cydonia oblonga. Membrillero. |
Vaya finde que hemos pasado mi peque y yo, no hemos parado, bueno, no paramos ninguno de hacer cosas, pero vete tú a saber por qué o sí, este ha sido especial.
Todos los viernes, como tenemos por costumbre, cuando regreso de trabajar, hacemos la compra de la semana, y nada más llegar a casa, suena el teléfono, y era del gimnasio, que en un cuarto de hora me presentara para recuperar una clase que nos debía la profe, que no pudo hacerla por unos vértigos que sufrió. Con lo cansada que estaba, ni me lo pensé. Me planté allí en ná y menos. Hacer la clase, no sabía si iba a poder, pero por lo menos, las risas estaban aseguradas. Manuel se quedó colocando las cosas, y de amo de casa, y allá que me fui, que sólo es cruzar la acera. ¡ Y maaadreee, qué claseee! La mayor parte del tiempo, estuvimos con el pedazo de balón ese tan grande, que no me hago con él, ni él conmigo, cada uno para un lado, y yo por el suelo rodando, pa mí que está averiado, o no entiendo las instrucciones, o las dos cosas. Digo yo, que mejor, me den una canica, que es más de mi tamaño.
Estaba ya agotadita, ni comprendía lo que decía la profe, que se tronchaba de la risa al ver mi cara, pero vamos, que como pude, salí airosa, contenta y satisfecha. Al llegar a casa, ya tenía la cena puesta y entre risas, le conté la clase, que el pobre mío alucinaba, y es que le tengo sorprendido todo el rato. No le aburro, no. Ya no se hace planes, ni imagina nada, porque todo lo sale al contrario conmigo. Al final, aprende, a dejarse fluir.
Después de cenar, nos pusimos a charlar y nos dieron las mil, ya rendidos del todo, nos fuimos a dormir, y caimos como un cesto, pero no somos de mucho dormir, a las ocho y media ya estamos en pie. Después de desayunar, se lió con el trastero mientras yo lo hacía con la casa. ¡ Y hay que ver lo que entretiene hacer un extra ! Entre sacar, mirar lo que vale, lo que no, se te va toda la mañana y no has hecho ná. Encontré mi título de Ayudante Técnico Sanitario, y Socorrista de La Cruz Roja, que me dio mucha alegría, y una ágata de color azul, que me regalaron unas personas hace mucho tiempo en mi trabajo, en un evento que se hizo sobre los minerales.
Y algo se tiene que quedar en el camino, porque a todo no llegamos. Habíamos pensado hacer ensalada de pimientos rojos confitados, con huevos y papas fritas aliñado con pimentón dulce, pero es lo que tienen los pimientos, que son muy laboriosos y entretenidos, y al final, sólo fueron los huevos y las patatas con una ensalada muy rica que hace mi vida, nos supo a gloria bendita y comimos como reyes. Y ya con todo terminado, nos echamos una siesta muy rica, con fundamento que nos dejó nuevos. Salimos de paseo, hicimos unas pequeñas compras, y fuimos a cenar al Sobacos´Bar, que al pobre camarero, le huele el alerón a añejo, pero hace unos bocatas muy ricos. Para evitarme el aroma con solera, me siento al fondo de la mesa, y obvio, que el que huele tó, es mi peque, que tiene el olfato muy desarrollado, y además, le deja propina.
Al terminar, fuimos para casa, paseando entre flores y con una temperatura muy agradable. Aquí nos esperaba nuestro roiboos con hibisco que está muy rico y un postre de trufa, que está de vicio.
Nos pusimos música, una balada de Scorpion, bailamos, y lo que no es bailar, y nos dio la madrugada. Y hoy, a las ocho, ya estábamos despiertos, porque iba al jardín a hacer la visita guiada, y me gusta desayunar juntos antes de que se marche, pero primero, le he liado un rato, me he dicho, vale te vas, pero llegarás un poco tarde...y resistencia cero, ¡ oyesssss ! Me dice que soy deliciosa como para resistirse, y ya hay que tener arte, para tener esa delicia, medio dormida, despelujá y con las legañas por ahí, pero es lo que tiene el amor, que no ves ná y te gusta tó.
Nos los pasamos y disfrutamos de cada momento, como niños pequeños, en un ambiente de armonía y relajación total. Somos muy felices, sí. Todo llega cuando es su momento.
Gracias cielo por lo feliz que me haces. Te Quiero.



