Esta foto está tomada de Internet, es un aparato removible, parecido al que llevo, desde hace tres meses. El mío lleva esos pinchos hasta la última del lado derecho. Lo llevo porque debido al estrés y la excesiva prudencia y callarme a todo, me dio por empujar con la lengua, los dientes de delante y descolocármelos, y por ende, todos los demás, y también por tenerla día y noche pegada a todas las piezas dentales, haciéndome unas heridas horrorosas. Esas varillas sirven de muro, y el alambre de delante para colocar los dientes en su lugar. Sólo me lo puedo quitar para comer, imposible hablar con él, lo imprescindible nada más y con mucho cuidadito de no dañarme.
Los primeros días estuve de fábula, la lengua cogió miedo y se puso en su lugar, pero me ha durado poco y no le importa clavarse en esos pinchos como si fuera uno moruno. Para más inri, me paso todo el día escuchando la famosa frase de: " ¡Date con un canto en los dientes!" -¡Grrrr!-.
Así tengo que estar más o menos un año, luego me pondrán unos retenedores, que son unos alambritos colocados por detrás de los dientes y que no se ven, e impiden que éstos se vuelvan a mover y unas férulas para dormir, porque por la noche, inconscientemente, es cuando más aprieto.
Para dormir, voy a ser todo un show, porque además por la noche uso también férulas en las manos para descomprimir el túnel del carpo. Menos mal que el pelo es mío...
Mientras tanto, voy aprendiendo a ser asertiva, y lo que tenga que decir lo diré con mucho respeto, educación y amor. Y ahora que lo pienso, también con humor y una canción, ¿ Por que no? Me pondré en posición de taconeo y palmas, y con la musiquita de la canción de El Carro, de Manolo Escobar, espetaré al contrario: ¿ Dónde estarán tus muelas, dónde estarán tus muelas? Dónde quieran que estén, me acuerdo de ellasssssss, la, la, la, la, la...


